AL MARGEN
DE CUALQUIER DEFINICIÓN
En la tecnologizada actualidad en
que nos encontramos y en la aún rozagante aurora del mismísimo siglo veintiuno,
el cual fuera fantásticamente idealizado entre perspectivas sagradas y profanas,
tal como solía expresarse por algunos lares que hasta hace poco existieron, se
estima que más de novecientas cincuenta mil especies marinas aún no han sido
descubiertas. Esta afirmación quizá expresada de manera excesivamente
coloquial y desde una ética mas bien un tanto distraída, desde luego pretende ir más allá de la consabida sentencia de que se ha
explorado más la superficie de la Luna, y por ahí derecho que posiblemente sabemos más del orbe de Marte,
porque el “Wall-E” ese que enviaron para efectuar la tarea suicida de una
primera exploración a la distancia, pues como que ya desde hace rato que viene
estableciendo intensa comunicación y transmitiendo las inaugurales postales de
ese distrito extraterrestre para el que ya nos preparamos. Difícil imaginar los informes de un robot solitario
sobre sus larguísimas y agenciadas ociosidades, en este caso en el planeta
hermano.
