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jueves, 17 de marzo de 2016

Seleccionar correctamente para reciclar eficientemente, guía práctica - Reduce, Reusa, Recicla





Para las personas interesadas en ahondar sobre el tema del reciclaje, bien valdría la pena visitarse la página¬ Guía Práctica para cumplir con el Principio de las 3Rs - Por Lic. Mirna Patricia Guajardo Alatorre del ecoportal.net del 2004, en la cual se brinda una detallada y bien organizada nómina de reseñas y surtidas testamentarias, sobre la travesía humana por el mundo y el legado de complejidad que apenas empezamos a vincular en la cotidianidad de las desbarajustadas colectividades, como una forma de colonización más responsable o menos imprudente, la cual se lee sin mucho esmero cumpliendo bastante bien para ser justos.


martes, 14 de abril de 2015

Vive la revolución


El señalamiento, modvs contemporanivs de sujeción manipulativa.














Algunas personas, un número robusto quizá, abrumadas con el pueril influjo de los devaneos incesantes, verían con "buenos ojos" que el mundo se simplificara un poco. Demasiados lenguajes parecen estar aglutinados en un diálogo de sordos, una orgía de voces y voluntades cautivas en una inmediatez atemporal. A veces se nos olvida que la premisa de ir más lejos de lo que nunca un ser humano ha ido implica el reconocimiento de lo desconocido a través de mecanismos susceptibles de encontrarse por fuera del estado del arte. Sin embargo hay que aceptar que se trata de un fenómeno intimidante para cualquier orgulloso representante del status quo, asimilar un montón de información que, a lo mejor [lo más seguro], desmiente o desvirtúa lo que alguien en esa posición, tal vez, se encuentra dispuesto a creer que conoce.

El conocimiento siempre ha sido nuestro talón de Aquiles, pues somos poseedores, como especie, o eso nos han dicho, de una curiosidad o de un aliento de curiosidad que persuade con su desvergonzada autopromoción, como si se tratara de una cualidad infinita que nos enlaza y nos desmigaja en los perennes acantilados de una soledad cósmica, cada vez más grande, ante la fosforescencia de los descubrimientos. Insospechadamente ignoramos que somos lo que desconocemos y no al contrario; nuestra identidad de exploradores ha quedado cautiva por las herramientas empleadas para satisfacerla. Ese auto-estímulo lo adoptamos quizá por el abuso indiscriminado al que nos acostumbramos someter a “nuestro mundo”, cautivo de nuestra presencia, por el momento, ya que al parecer hay buenas razones para inferir que el idilio no durará mucho, a lo sumo unas cuantas generaciones, antes de entender que la cosa funciona más bien al contrario, y todavía un poco más, sin que nuestras ideas sobre lo que es el mundo parezcan tener suficiente relevancia como para resistir el repliegue de una simplificación al estilo, digamos, de las matemáticas.

El conocimiento nos ha conducido a la interpretación de lo abstracto, inmensual empeño del inconsciente, el culto al conocimiento nos ha conducido a la magnificencia de lo abstracto, pero es la apariencia del conocimiento lo que desdibuja la configuración del pensamiento abstracto, lo que permite apreciar aquello que podría llamarse: El empoderamiento de la banalidad, es decir, de una minuciosa insignificancia. No quiero exponer que debamos apelar a los linderos de la trascendentalidad, puesto que actualmente ello se interpreta como una deformación del intelecto, como una indelicadeza propia de las rutinas de la ignorancia, como una inflación arrolladora de conceptos amañados y nociones autocomplacientes.

Pero sí podemos apelar a otros linderos, digamos linderos de sangre, y no me refiero a la masacre de décadas que tiñe el accionar de nuestras voluntades, sino al inescrupuloso continente interno de significado y lenguaje que nos define y determina, que marca nuestros rumbos la mayoría de las veces, que dicta las iniciativas más impredecibles, y es allí, en esos tópicos tan espinudos donde quiero internarme con el propósito de especular una impronta de opinión, un germen de ideas universales, que mi buen amigo Efraín Ávila Díaz me confió hace unas lunas y en cuyo acopio imagino que habrá invertido al menos un par de décadas, como casi todo lo que llevamos a la dimensión de la palabra, digamos en después de haber atravesado las interminables selvas contemporáneas de información, sin otro equipo de supervivencia que una filosa autodidactia, y que quizá se ponga un poco azul en presencia de los impositores de razonamientos aficionados y los especuladores de la escueta mediocridad. Empecemos pues.

sábado, 6 de julio de 2013

Somos también lo que desconocemos

Por Alberto Castellanos


AL MARGEN DE CUALQUIER DEFINICIÓN







 
En la tecnologizada actualidad en que nos encontramos y en la aún rozagante aurora del mismísimo siglo veintiuno, el cual fuera fantásticamente idealizado entre perspectivas sagradas y profanas, tal como solía expresarse por algunos lares que hasta hace poco existieron, se estima que más de novecientas cincuenta mil especies marinas aún no han sido descubiertas. Esta afirmación quizá expresada de manera excesivamente coloquial y desde una ética mas bien un tanto distraída, desde luego pretende ir más allá de la consabida sentencia de que se ha explorado más la superficie de la Luna, y por ahí derecho que posiblemente sabemos más del orbe de Marte, porque el “Wall-E” ese que enviaron para efectuar la tarea suicida de una primera exploración a la distancia, pues como que ya desde hace rato que viene estableciendo intensa comunicación y transmitiendo las inaugurales postales de ese distrito extraterrestre para el que ya nos preparamos. Difícil imaginar los informes de un robot solitario sobre sus larguísimas y agenciadas ociosidades, en este caso en el planeta hermano.

domingo, 29 de abril de 2012

INTERACCIONES SINGULARES










Imágenes tomadas de Internet.

INTERACCIONES ENTRE VIRUS Y ORGANISMO HOSPEDERO
 DESDE el punto de vista biológico los virus pueden ser considerados como parásitos, cuya supervivencia depende a su vez de la supervivencia de la especie hospedera. Por lo tanto podría suponerse que en la mayoría de las ocasiones, resulta desventajoso para un tipo de virus exterminar o afectar seriamente la capacidad reproductiva y los estados morfológicos y metabólicos típicos del hospedero. Las infecciones virales más frecuentes son aquellas que se desarrollan en forma asintomática. Estas infecciones solamente pueden ser detectadas por medio de exámenes de laboratorio. Algunos virus causan infecciones silenciosas en el hospedero debido a que logran establecer un equilibrio favorable con dicho hospedero.
El ejemplo clásico de infección viral silenciosa está dado por el virus de la poliomielitis, que en más de 90% de los casos produce infecciones asintomáticas, en los niños suele manifestarse generalmente a través de infiltraciones digestivas, las cuales son tremendamente susceptibles de malinterpretar. Al mejorar la sanidad pública y ambiental se reduce la incidencia y diseminación de las infecciones por enterovirus. No obstante el exceso en sanidad pública e higiene personal puede generar situaciones paradójicas, al incrementarse las condiciones sanitarias ocurre un desplazamiento en la distribución por edades de esta infección viral que, cuando es contraída en la adolescencia, tiene un curso más grave y severo que se manifiesta como poliomielitis paralítica, misma que ocurre muy rara vez entre los individuos infectados a una edad temprana. Algunos virus son transmitidos por la vía urinaria o genital.
Particularmente son de gran importancia médica aquellos virus que pueden ser transmitidos por contacto sexual. Entre los casos de infecciones virales persistentes o latentes en humanos, de los más estudiados se encuentran aquellos casos dados por los herpesvirus. En este caso, como en algunos otros, la persistencia de la infección es consecuencia de un equilibrio entre las propiedades del virus y los mecanismos de defensa del hospedero. La ruptura de este equilibrio ocasiona la reactivación del virus y la reaparición del estado agudo de la enfermedad; esta situación ocurre con frecuencia en el caso de pacientes que padecen enfermedades no virales de tipo crónico, mismas que ocasionan una depresión del sistema inmune y con ello el desequilibrio químico apropiado del que depende la retaliación. Otro tipo frecuente de virus, cuyos rasgos suelen manifestarse en el área de los equilibrios bióticos son los epidemiales.
Las cepas de virus de gripes epidémicas tienen su origen en China. Este tipo de virus es transmitido por patos, gallinas y cerdos de granja, criados en estrecho contacto entre sí. El intercambio de material genético entre estos virus origina nuevas cepas que provocan la gripe en los seres humanos, cada epidemia se origina en una cepa diferente y varias pueden coexistir en un mismo hospedero. Las razones de la aparición de nuevas enfermedades o de los bruscos empujes de otras que se creía controladas, son complejas y todavía no se tiene una cabal comprensión de las mismas. Los viajes, en especial el turismo, también inciden. El contagio de sífilis en los siglos XVIII y XIX estuvo relacionado con los movimientos de los ejércitos. Actualmente, la introducción del HIV en muchas partes del mundo se debe a una movilidad humana mucho mayor. Las prácticas de la medicina moderna también son un factor que contribuye. La difusión de la hepatitis viral tuvo mucho que ver (y en algunos lugares todavía ocurre) con técnicas auxiliares como la diálisis y las transfusiones de sangre.
Los próximos años seguramente serán críticos para el futuro de los medicamentos antimicrobianos, ya que dos de las prácticas que más alianzas fuertes establece para con la delicada arquitectura de los virus, es la automedicación y la medicación arbitraria, corrientes en la mayoría de países con un mínimo de presencia industrial. De continuar las tendencias actuales la resistencia a los antibióticos aumentará. Médicos de muchas partes del mundo tal vez tengan que volver a métodos de la época anterior a los antibióticos. En Nueva York, por citar un ejemplo, a pacientes con tuberculosis resistente a diversos medicamentos y que se sabe de antemano que no cumplirán voluntariamente con el tratamiento recomendado, se los ha recluido en una isla antiguamente utilizada como prisión. Los países en desarrollo, los más afectados por las enfermedades infecciosas, enfrentarán la tarea casi imposible, de controlar las enfermedades sólo con la implementación de drogas caras y escasas, que por supuesto no todas las personas enfermas podrán comprar.

CURIOSIDADES DE LOS VIRUS




Existe un grupo especial de virus denominados virus lentos o lentivirus, los cuales están asociados con diferentes padecimientos crónicos que afectan el aparato respiratorio, las articulaciones y los sistemas nervioso, inmune y hematopoyético (productor de células sanguíneas) de humanos y animales. La evolución de estas enfermedades es insidiosa, o sea, progresan en forma irregular a lo largo de un gran periodo de tiempo. Enfermedades como la de Alzheimer (un tipo de demencia senil) y la esclerosis múltiple (una enfermedad desmielinizante del sistema nervioso) han sido asociadas con la presencia de lentivirus, pero todavía está por demostrarse la relación causal directa entre los lentivirus y estas enfermedades. Sin embargo, se ha demostrado que un tipo especial de neumonía y meningoencefalitis que afecta a cabras y borregos, es causado por un lentivirus denominado visna-maedi virus, el cual pertenece a una subfamilia de los retrovirus. Por otra parte, el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV o VIH), que está implicado en el desarrollo del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), es un retrovirus emparentado con el visna-maedi virus.
En los años sesenta, Carlton Gajdusek inició el estudio de una rara enfermedad llamada kuru, la cual es común en la tribu foré que habita en las montañas de Nueva Guinea. El kuru es una enfermedad degenerativa del cerebro y es particularmente común entre los niños y las mujeres de la tribu. Debido a su distribución familiar. Por algún tiempo se pensó que el kuru era de origen congénito. Sin embargo, Gajdusek demostró que el kuru podía ser transmitido a otros primates, particularmente a los chimpancés, y por lo tanto se trata de una enfermedad infecciosa que puede mutar con relativa facilidad. El kuru es transmitido entre los miembros de la tribu foré por medio de un canibalismo ritual que consiste en comer el cerebro de los parientes recién fallecidos, generalmente las mujeres y niños de la tribu son los practicantes de este canibalismo ritual. El descubrimiento del origen del kuru constituye un interesante ejemplo de una contribución de la antropología al campo de la epidemiología.
Una de las rutas más comunes de transmisión viral es la vía respiratoria, que es utilizada no sólo por los virus que producen padecimientos respiratorios, sino también por virus que causan infecciones generalizadas como el sarampión y la viruela. El virus, una vez multiplicado, puede infectar otras células o escapar del tracto respiratorio en el aerosol expulsado por medio de la tos, el estornudo o el usual acto de hablar. Estos aerosoles son inhalados por otros individuos en forma de micro gotitas infecciosas. Sin embargo, existen varios factores de tipo ambiental y climatológico que intervienen en la diseminación de la infección viral, por ejemplo los virus suelen ser susceptibles a los cambios bruscos de temperatura y pueden no sobrevivir en ciertos ambientes que superen las condiciones apropiadas para un hospedero particular. No obstante también pueden hibernar en un estado de latencia conocido como “no vida”.
La transmisión del virus por la vía oral-fecal es característica de los enterovirus y ciertos picornavirus, como el virus de la hepatitis A. Todos estos virus infectan al hospedero después de que han sido ingeridos. La diseminación de estos virus es favorecida en condiciones deficientes de sanidad pública e higiene personal, muy comunes también en todas partes, sólo basta un descuido. Otro tipo de virus es el Herpes simplex tipo 2, el cual se transmite casi siempre por contacto sexual y ha sido asociado circunstancialmente con el desarrollo de cáncer del cérvix uterino, produce lesiones ulceradas en los genitales, aunque puede pasar desapercibido sin producir ningún síntoma. Algunos virus son transmitidos por medio de un organismo vector; generalmente artrópodos como los mosquitos, los cuales inoculan el virus en individuos susceptibles. El virus puede multiplicarse en el propio vector o ser transmitido en forma pasiva, o sea, el virus no se multiplica mientras es acarreado por el organismo vector.